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jueves, 15 de marzo de 2012


LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL (HTA) EN LA POBLACIÓN GERIÁTRICA.

Recomendaciones para la detección y el tratamiento del anciano con hipertensión arterial.

La hipertensión arterial (HTA) es la elevación de la presión arterial, siendo igual o superior a 140 mmHg en la presión arterial sistólica (PAS) y 90 mmHg en la presión arterial diastólica (PAD).
La hipertensión arterial es una enfermedad muy prevalente en la población general, siendo muy elevada en la población geriátrica. Su prevalencia oscila entorno al 60-70% entre la población anciana.
Los pacientes hipertensos tienen mayor riesgo de padecer enfermedades vasculares como pueden ser:
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Afectaciones renales.
  • Deterioro de la circulación arterial en las extremidades, apareciendo problemas de claudicación.
  • Lesiones ulcerosas.
  • Hemorragias.
  • Afectaciones visuales.
  • Etc.
Como enfermeras/os, realizaremos una detección y/o diagnóstico a  todos los enfermos mediante la medición de la tensión arterial.  

Para realizar una confirmación del diagnóstico deberemos realizar varias mediciones en diferentes días. Deberemos tener en cuenta el "sindrome de la bata blanca" es frecuente en la población geriátrica, registrandose un aumento de la presión arterial.
Los tratamientos que aplicaremos en estos pacientes son:

1º Tratamiento no farmacológico:
  • Debemos valorar los estilos de vida del paciente. Realizar una exhaustiva valoración al paciente.
  • Disminuir la ingesta de calorías si observamos sobrepeso en el paciente.
  • Disminuir el consumo de sal en la alimentación (1,5 g./día)
  • Fomentar mayor consumo en vegetales, cereales y frutas.
  • Evitar el sedentarismo, y realizar ejercicio adecuado a las condiciones de cada paciente.
  • Eliminar el consumo de alcohol, café, y tabaco.
  • Reducción del consumo de grasas totales y grasas saturadas.
El objetivo del tratamiento no farmacológico es realizar una adecuada educación sanitaria al paciente, para evitar que el paciente tenga que medicarse y disminuir o evitar los efectos patológicos que conlleva la hipertensión arterial. 
De esta manera también fomentamos a que disminuya el gasto sanitario. Ya que es una enfermedad que genera una elevada morbimortalidad.
Si el tratamiento no farmacológico no resulta efectivo y/o eficaz, deberemos administrar tratamiento farmacológico (bajo prescripción médica).

 2º Tratamiento farmacológico:
Existen varios fármacos, se valorará a cada paciente de forma individualizada.

  • IECA: inhibidores de la enzima convertidora angiotensina. (Captopril, enalapril, etc.)
  • ARA II: antagonistas de los receptores de angiotensina II. (Lorsartán, valsartán, etc.)
  • Antagonistas del calcio. (Nifedipino, etc.)
  • Diuréticos. (Tiacidas)
  • Beta-bloqueantes (Atenolol, propranolol, etc.)
  • Vasodilatadores. (Hidralacina, nitroprusiato, etc.)
El objetivo de los fármacos es el manejo integral y reducir el riesgo cardiovascular de cada paciente.
Antes de comenzar el tratamiento se debe informar al enfermo sobre su proceso y sobre los objetivos de la terapéutica antihipertensiva.
El momento indicado para el inicio del tratamiento farmacológico se basará en las cifras de la presión arterial y en la estratificación del riesgo cardiovascular de cada paciente.

INFORMACIÓN Y RECOMENDACIONES DE LA HTA.
 
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Pellicer García, Begoña

BIBLIOGRAFÍA:

Macias Núñez J, Robles Perez Monteoliva N R, Herrera Pérez del Villar J. Recomendaciones para la detección y el tratamiento del anciano con hipertensión arterial. Sociedad Española de Hipertensión. Disponible en: http://www.seh-lelha.org/pdf/HTAAnciano.pdf